Movimiento Slow

“[…] si encontráramos la manera podríamos vivir mil veces más de lo que estamos viviendo por culpa de los relojes, de esa manía de minutos y de pasados mañana…”
—           Julio Cortázar.

Actualmente, allá a donde vamos estamos presionados por el tiempo, los horarios, la puntualidad, los plazos, las prisas, prisas y más prisas. Con la revolución tecnológica y el estrés al que estamos sometidos diariamente,  priorizamos lo inmediato (que no lo importante). Ante esta problemática surge el Movimiento Slow, es una filosofía o cultura que apuesta por el cambio de actitud que tenemos hacia la vida, nos invita a soltar el pie del acelerador y a vivir de manera más calmada, esto se extiende a la forma en la que nos relacionamos, comemos e incluso vestimos. Se trata, por tanto, de ser activos en el control del tiempo y que no sea éste el que nos gobierne.


El movimiento Slow no pretende destruir los cimientos de lo construido hasta la fecha de nuestra sociedad occidental. Su fin es mostrar la posibilidad de llevar una vida más plena y desacelerada, haciendo que cada persona pueda controlar y adueñarse de su propia vida. El futuro más inmediato es el que nos obliga a saber correr cuando las circunstancias lo requieren, pero igualmente debemos saber detenernos y disfrutar de un presente duradero.

El movimiento Slow nació en la Plaza de España, en Roma (Italia) en 1986 y fue propulsada en cierto modo por la impresión del periodista Carlo Petrini cuando se topó con la apertura de un restaurante Mc Donalds en la capital italiana. Petrini predijo los peligros que conllevaría adaptarnos a los hábitos alimenticios del otro lado del charco y de ahí surgió la “Slow food” que defiende el consumo de productos frescos, locales, de temporada y olvidarnos de la comida rápida.

Una frase que podría resumir este movimiento es: “Hay que distinguir entre ser lento y ser perezoso, y este movimiento propugna trabajar para vivir, no al contrario” Carl Honoré. (Autor de diversos libros que hablan de este tema). 


Me pareció curioso que exista también el Slow travel, es decir, la promoción del turismo sin prisas y sostenible. Se buscan actividades que permitan descubrir con calma los pequeños detalles de cada sitio al que visitemos. En 2011, y dadas las características de La Palma (Islas Canarias), la isla resultó una buena candidata para posicionarse como referente de este movimiento.

Algunas pequeñas iniciativas para apoyar al “Slow Movement podrían ser:
  •          Tener  un pasatiempo tranquilo, como la lectura, escritura, pintura o jardinería.
  •          Los fines de semana, procurar mirar poco el reloj
  •          Hacer la compra en un mercado de productos frescos (preferentemente local y con puestos de los propios agricultores)
  •          Preparar una comida para poder sentarse con tranquilidad y saborearla sin tener encendido el televisor.
  •          Disfrutar de la compañía de otros sin mirar el reloj o prestar más atención a las redes sociales o el teléfono.
  •          Limitar la lista de cosas pendientes; tomarse el tiempo necesario para las personas y actividades con las que se disfruta
  •          Distinguir lo urgente de lo importante.


No se trata, por tanto, de hacerlo todo lento, es de hecho una forma de utilizar de manera equilibrada la tecnología orientada al ahorro del tiempo y tomándose el tiempo que sea necesario para disfrutar de pequeñas momentos, que al fin y al cabo, es de lo que estamos hechos.


¡Feliz día! 
LPC

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